Olvidamos con frecuencia quienes somos, quienes son aquellos personajes que hemos ido construyendo. A veces el espejo nos los devuelve y descubrimos un rictus extraño, unos párpados hinchados y ya todo nos acerca a un espacio húmedo y reducido.
Olvidamos con frecuencia quienes somos y preferimos contarnos una hermosa historia brillante fantástica, lujosa, desenfrenada; pero sólo somos aquello que hemos construido con alfileres y que es más frágil que la porcelana: estallamos al mínimo contacto con la realidad
Frágiles y encantados de estallar.
ResponderEliminar