Esto no llevará demasiado tiempo. Por favor, cierre los ojos. Muy bien, ahora limítese a procesar el entorno con sus otros sentidos.
¿Silencio? ¿Realmente lo cree así? fíjese, preste atención; sí, lo ha notado .Una respiración pausada y lenta. ¿Algo más? Sí, se acercan despacio unos pasos titubeantes haciendo vibrar el suelo
Hay también un olor especial, parece reconocerlo, aunque no podría decir con qué lo identificaría.
¿Silencio? ¿Realmente lo cree así? fíjese, preste atención; sí, lo ha notado .Una respiración pausada y lenta. ¿Algo más? Sí, se acercan despacio unos pasos titubeantes haciendo vibrar el suelo
Hay también un olor especial, parece reconocerlo, aunque no podría decir con qué lo identificaría.
No, no abra los ojos; tampoco se abandone, deje fluir sus sentidos. Puede sentir la respiración más cerca, ya no es tan lenta, es un poco entrecortada; nerviosa quizás.
No se preocupe, es normal dar ese respingo cuando siente la respiración tan cerca de su oído .No se gire; recuerde: sienta, pero no abra los ojos ni se mueva.
El aliento en su oreja y, de repente, algo húmedo, quizás la lengua, recorriéndola despacio. No se va a detener ahí, pasea por su cuello y siente unos leves mordiscos.
No hay nada que temer, siga sintiendo con los ojos cerrados. Puede sentir el calor que desprende el cuerpo, la respiración un poco agitada, la humedad y el olor se su saliva .Sienta y siga con los ojos cerrados cuando unas manos recias le saquen despacio la camiseta y pueda percibir el roce su piel contra la suya, el olor de su cuerpo desnudo, los suspiros…y la lengua que recorre su cuerpo, despacio, solamente la punta; dibujando espirales, mapas y paisajes.
Ahora si le pido que se relaje un poco, tras los mordisco en la cadera y la parte interior del muslo mientras, lo que piensa que es una lengua lame muy, muy despacio; arriba y abajo, esparciendo sensaciones; una lengua ávida y lenta al mismo tiempo. Recuerde que no puede abrir los ojos mientras siente la humedad, los olores en la piel, los suspiros…aunque si puede tocar y acariciar esa cabeza de cabello duro.
Y ya no es su lengua la que juguetea, algo distinto: húmedo, cálido; experimentando, acariciando y, finalmente, deslizándose despacio, rítmicamente. Siente sus jadeos cada vez más fuertes, suspiros profundos. Sienta su piel en la suya, agárrese fuerte, siéntalo solamente suyo, sienta que no hay suelo bajo sus cuerpos, sienta como se vacía, sienta su estremecimiento y sus gritos primarios de placer, sienta algo templado y húmedo resbalando entre sus muslos, escuche los gemidos entrecortados, aprecie ese olor único.
Escuche como se alejan los pasos…ya puede abrir los ojos.
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